Recomendaciones de la semana – 06/02/2010
- 18/01/2010 – El vídeo online, un contenido corporativo estratégico
- 28/01/2010 – Juegos Políticos y Competitividad
- 29/01/2010 – Inauguración del Centro de Innovación de BBVA en Esade Creapolis
Esta semana comentaba con una compañera de trabajo sobre la compulsiva y molesta manía que tienen algunas personas de opinar sobre cualquier cosa, especialmente sobre Marketing, diseño, estrategia, posicionamiento y otros temas parecidos.
Todos opinamos, porque tener opinión es gratis (¿o no?) y está bien visto en esta sociedad que valora más la palabra mal dicha que el silencio bien guardado; sin embargo, es penoso encontrarte con personas que acompañan a su opinión una falta considerable de criterio y conocimiento y, además, no son conscientes de ello.
Cuando dedicas muchas horas a algo que te apasiona, que conoces y en lo que crees, cuando involucras a otras personas y equipos y entre todos llegáis a una conclusión, cuando sintetizas y consigues redactar una propuesta, diseñar una maqueta, hacer lo que sea… incluso implementarlo… revienta sobremanera que venga alguien que puede influir sobre el éxito de eso en lo que has estado trabajando y opine gratuitamente sobre evidencias contrastadas o absurdos detalles. Y revienta aún más cuando esa persona impone su “no-criterio” sobre el tuyo, tirando a la basura las horas dedicadas y tu ilusión.
A lo largo de mi vida me he encontrado en muchas situaciones de este tipo y, en función del momento y del “opinador” he actuado de una forma u otra. Mi primera opción es razonar y/o pactar, aunque no siempre tengo éxito. Si el opinador reincide, me entristezco mucho, me desmotivo y suelo empenzar a pensar cómo buscarme la vida en otro sitio en el que se respete mi trabajo y mi pensamiento.
En Disfrutalia estamos ampliando el equipo después de confirmarse algunas buenas noticias que no tardaré en daros.
Por lo pronto, necesitamos un desarrollador web senior. Si estás interesado o conoces a alguien que pueda estarlo, consulta la descripción y condiciones del puesto.
La trilogía romana de Santiago Posteguillo me ha enseñado más sobre liderazgo que muchos de los libros de “autoayuda para hombres y mujeres de negocios” que he leído en los últimos años. Especialmente en lo referente a tres conceptos: Valentía, Respeto y Orgullo.
Publio Cornelio Escipión, general y cónsul de las legiones V y VI de Roma en África, venció al temible general cartaginés Aníbal Barca en una guerra de 16 años. Lo hizo sin ayuda del Senado, gracias a los recursos que el pueblo, sus fieles legionarios y su inteligencia política le proporcionaron. Nadie confiaba en aquella empresa, considerada como un auténtico suicidio, excepto él y los suyos.
Su proyecto de vencer a Aníbal jamás hubiera triunfado sin su extraordinaria capacidad de liderazgo, sustentada sobre una valentía (inteligente), un equipo que le respetaba y confiaba ciegamente en él y un orgullo que le impedía retroceder en los peores momentos y que se extendía más allá de su ego sobre sus guerreros, a quienes no dudaba en recompensar siempre que podía.
Leer sobre la historia de los grandes hombres y mujeres que han transformado el mundo es una excelente forma de visualizar las entrañas del éxito y del fracaso y de conocer las dinámicas que permiten alcanzar los objetivos que nos proponemos.
El 2010 ha comenzado de una manera extraña, como si no hubiera comenzado aún. Después de una Navidad descafeinada (cada vez lo es más), vuelvo al trabajo con las pilas cargadas pero sin los deberes hechos, sin buenos propósitos definidos. Imposible completar todas las tareas pendientes del 2009 en 4 días de vacaciones, así que decidí darme un descanso, olvidarme del mundo y aislarme en la lectura. Recién vuelto de Fantasía, toca pisar suelo firme.
La primera buena noticia del año me la ha dado este blog. Por fin se completó la migración y todo parece funcionar correctamente, así que espero volver a coger un ritmo aceptable de escritura y, sobre todo, poder conversar con vosotros otra vez.
Respecto a los retos, aunque sé cuales son, todavía no los he reflexionado; espero hacerlo con absoluta tranquilidad a lo largo de esta semana. Tengo la impresión de que será el ejercicio anual de autoconciencia más interesante desde que tengo 17 años. ¿La crisis de los 30?
Como algo tenía que empezar con el nuevo año, acabo de estrenar algo parecido a un Photolog. Para ser exactos podría llamarse iPhotolog, ya que lo mantengo con fotos que hago con el iPhone. Siempre me ha gustado la espontaneidad y poesía de la fotografía, así que utilizaré ese espacio para desahogar algo de mi creatividad más cotidiana. Espero que os guste “Más que mil palabras”: http://masquemilpalabras.tumblr.com/
Os animo a que empecéis algo: un libro, un hobby, una conversación con un desconocido, una amistad, un blog, una sorpresa, una cena, una caminata, un reto, un libro, un viaje, un sueño, una experiencia… porque en eso consiste vivir. ¡Feliz 2010!
La experiencia es la mejor maestra del complejo arte de priorizar. En el proceso de aprendizaje suele suceder que incluso cuando crees que lo estás haciendo fantásticamente bien alguien o algo te hace notar que no, que estás desenfocado, que pierdes mucho tiempo en lo periférico. La lección es dura, pero merece la pena ser aprendida.
Cuando cerramos el primer plan de negocio de Disfrutalia después de meses de brainstorming, benchmarks, definiciones, número y más números, creímos haber prescindido de lo superfluo. Tras 6 meses de trabajo en base al plan inicial nos hemos dado cuenta de que no lo hemos hecho suficientemente bien y ahora debemos enfocarnos todavía más.
¿Cómo no lo vimos cuando lo teníamos tan cerca? Priorizar te exige un ejercicio de realismo cruel difícil de asumir por el emprendedor. No obstante, al final la cruda realidad se impone. Es en ese momento cuando el proyecto cobra sentido.
Quiero compartir con vosotros 8 lecciones que creía conocer antes de empezar Disfrutalia y que me están demostrando ser claves para el éxito de un proyecto:
¿Cuál es tu experiencia sobre planificación de proyectos que empiezan?